A finales del siglo XVIII se produjo un cambio monumental: las rigurosas herramientas matemáticas utilizadas para cartografiar las estrellas —específicamente la trigonometría, los logaritmos y la probabilidad—se dirigieron hacia el interior de la sociedad humana. Este movimiento, conocido como physique social (física social), proponía que el comportamiento caótico de los individuos podía cuantificarse en patrones predecibles para el colectivo.
La Metodología de Laplace
Pierre-Simon Laplace revolucionó la medición social al demostrar que no necesitamos un censo completo para comprender una nación. El método de Laplace consistía en tomar una muestra aleatoria de un grupo diversificado de treinta départements y utilizar la muestra como base para estimar la población total.
Error Aleatorio vs. Sistemático
Un principio central de esta nueva ciencia era la lógica del error de observación. Los pioneros se dieron cuenta de que: Si las diferencias fueran aleatorias, los datos se verían aproximadamente iguales cada vez que se tomara una muestra; si las diferencias fueran sistemáticas, cada muestra se vería diferente de las demás. La aleatoriedad implicaba estabilidad en el modelo, mientras que las diferencias sistemáticas señalaban que los grupos eran fundamentalmente distintos, requiriendo un nuevo análisis de las causas subyacentes (como hambrunas localizadas o riqueza).